lunes, 19 de junio de 2017

La burguesía francesa, satisfecha con Macron

Análisis de los resultados de la segunda vuelta de las elecciones legislativas



Jean Lévy

La abstención masiva, especialmente entre los menores de 34 años y las capas populares, demuestra que la representación en la Asamblea Nacional no reflejará la realidad de los electores. Las clases "peligrosas" fueron excluidas del Palacio Borbón. La traición de los partidos que pretendían representarlas las alejaron de la política y, en primer lugar, de las urnas. La burguesía está satisfecha con esta situación que les ha garantizado, en cada escrutinio, mantener sus intereses.

Sin embargo, las proporciones tomadas por la abstención de este último domingo (57% de los inscritos, a los que hay que añadir los votos en blanco), deslegitiman el poder, ahora encarnado por el presidente de la República. ¿Qué peso tienen los elegidos bajo la etiqueta "Macron" cuando su partido, la República en Marcha, en realidad sólo representa de 15% a 16% de los votantes? Es poco para reclamar la autoridad del Estado y justificar una política masivamente impopular (63% de los franceses se declaran hostiles a la vía rápida de las ordenanzas para destruir el Código de Trabajo).

Además, el "debate" puede salir del Palacio Borbón al asfalto de nuestras ciudades.

Estas elecciones, sin embargo, han permitido un trabajo saludable: la virtual desaparición parlamentaria del Partido Socialista. De 290 elegidos en 2012, ahora se encuentran reducidos a 29... Pagan en efectivo su amor inmoderado a las finanzas y la traición continua a sus compromisos electorales. Y entre el puñado de elegidos del PS que sobreviven, algunos que sólo lo deben a la mansedumbre de Emmanuel Macron —Le Foll es un buen ejemplo— pastarán en el prado presidencial uniéndose al rebaño que ya cambió de dorsal.

Un espectáculo del cual no se podrá burlar la derecha de Los Republicanos: fanática de las tablas de la ley patronal, está a punto de sumergirse en el mismo arroyo.

Sin embargo, una nueva situación se ha creado con la elección el 18 de junio: la aparición de una fuerza contestataria en la izquierda de la Cámara: 17 diputados de la Francia Insumisa entran a la Asamblea y formarán un grupo parlamentario —por primera vez desde las legislaturas— y tienen la intención de emprender la guerra social contra el nuevo gobierno en funciones. La declaración de Jean-Luc Mélenchon da esperanza si los actos son acordes con sus fuertes palabras. Por su parte, 10 diputados del Partido Comunista Francés podrán hacerles eco, en la medida en que su hábito parlamentario no obstaculice su determinación. Pero hay buenas noticias: el departamento de Sena-Saint Denis (93) pasa de nuevo al rojo, al menos en términos de los votantes.

Estos electores —allí y en otros lugares— deben estar alerta, recordando que "no es en el Elíseo, ni en la Asamblea, ni en los salones donde obtendremos la solución".

No hay ninguna necesidad de ser un faquir para gritar: "¡Todos juntos vamos a ganar!".

Original en francés: Ça n'empêche pas Nicolas. Traducción de David Moreno

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